lunes, noviembre 05, 2007

Crónica de Spencer Tunick en el Zócalo

Spencer Tunick en México

De cómo fue mi experiencia en la instalación fotográfica con humanos, más grande que se ha hecho hasta la fecha.

Todo comenzó un día que estaba en una fila para hacer un trámite. Entablamos una conversación una señora y yo. No sé por qué razón la señora salió con el comentario de que vendría un fotógrafo que tomaba fotos de desnudos a las multitudes. De momento pensé que era el francés que hace fotos de paisajes aéreas que alguna vez estuvieron en el Palacio de Luxemburgo en París, en Chapultepec en la Ciudad de México y en la Alameda en Querétaro, pero no fue así, se trataba de Spencer Tunick. Esta señora escandalizada no podía pensar por qué la gente se dejaba fotografiar así, estaba escandalizada (mi familia también se escandalizó, pero ni pex, se enteraron después de que yo fui). Yo por mi parte comenté que eso, a mi juicio era arte, en comparación a otras expresiones como las "TV ni verlas" que son verdaderas porno-velas, pero bueno, ni para qué discutir, cada quien tiene su apreciación acerca de las cosas. Esa conversación me produjo curiosidad y por un momento me pregunté, quiénes podrían ser los participantes en las fotos, y pensé que tal vez sería gente que estaba por invitación exclusiva, así que me quedé con la inquietud de saber cómo se haría la convocatoria. Poco después, cuando llegué de regreso al DF, un 14 de abril en una cafetería vi por allí un folleto invitando a registrarse para la instalación a la que convocaba Tunick en una página de la red. Yo ni tarda ni perezosa entré al sitio para ver los requisitos y ver de qué se trataba, así como para ver las fotos de instalaciones anteriores, las cuales me parecieron muy interesantes. Vi que el evento fue organizado por la UNAM y la Fundación Murrieta, posteriormente me enteré que con la muestra de las fotos, se llevaría a cabo la exposición de apertura para el nuevo Museo de Arte Contemporáneo de la UNAM localizado en el Centro Cultural Universitario. Lo cual no fue así porque ya se inuguró en el MUCA, Museo Universitario de Ciencias y Artes.

En esa semana en que me enteré de la convocatoria, estuve pensando si iría o no, no estaba segura. Curiosamente por ahí de un día de abril comencé a salir con alguien y me pareció que esta sería una buena forma de acercarnos y de estar juntos en una experiencia sin precedentes, de modo que ambos nos apuntamos para ir el domingo 6 de mayo. Hice mi registro vía correo electrónico y poco tiempo después nos llegó la información necesaria para saber cómo se llevaría a cabo la toma. Hubo mucha incertidumbre una semana antes y por cierto unos días antes me enteré por el periódico dónde se llevaría a cabo, en un principio pensé que se llevaría a cabo en el Espacio Escultórico de CU, experiencia que hubiera sido muy padre, pero supe que el Zócalo era el lugar que tenía ideado el fotógrafo porque le había impactado des una visita que había hecho previamente. Otras personas pensaban que tal vez sería en Teotihuacan, pero finalmente no fue así. Por correo llegó la invitación con la especificación del lugar de la foto con las indicaciones indispensables para la organización, sobre lo que deberíamos hacer antes, durante y después de la foto, tales como llegar a las 4 am, llegar por la calle de Madero, qué tipo de ropa ponerse, no ingerir bebidas ni enervantes así como el llevar la forma de inscripción impresa. En las instrucciones se indicaba el tiempo de la sesión de fotos y cuáles iban a ser las posturas que se adoptarían durante las diferentes tomas. También se hizo la restricción de llevar celulares y cámaras, pero ya sabemos que estamos en México y muchas de esas cosas fueron en vano. También se mencionó el orden y silencio que deberíamos de mantener durante la sesión, no tener lentes, ni alhajas, etc. Finalmente muchas de las cosas fueron una suposición porque como éramos tanto era difícil que se llevara a cabo una revisión de todo esto. Finalmente después de una larga espera, unos días antes de la toma supimos que efectivamente se llevaría a cabo en el Zócalo pero estábamos en ascuas porque casi tres días antes faltaban algunos permisos de Gobernación (tal vez Abascal se las estaba haciendo de pex).

Por fin ya confirmado el lugar, R y yo nos hospedarnos en un hotel cerca del Zócalo. Esa noche anduvimos de turistas por la Zona Rosa y por el Paseo de la Reforma, fue divertido. Temíamos que lloviera el día siguiente y que hiciera frío pero afortunadamente los hados fueron benévolos. El domingo a las 3:30 nos levantamos, nos encaminamos hacia la plancha del Zócalo y fue curioso ver que no éramos lo únicos hospedados en el hotel para ese fin, había muchas más llaves juntas dejadas en la recepción. Caminamos y vimos mucho tráfico para esa hora. Ya se habían cerrado algunas calles y no era ajeno para mucha gente que en el zócalo habría un evento. Fue muy curioso para nosotros ver qué tipo de personas estábamos asistiendo y llegando a la plancha del Zócalo ver el ánimo de participar en algo tan único en la vida de México. Conforme nos íbamos acercando vimos varias personas despeinadas, la gran mayoría, nos vestimos con pants, unos llevaban chamarras y algún ingenioso se salió con todo y su pijama o su bata de dormir. Lo sorprendente fue ver gente de todas las edades, lo normal eran ver parejas pero también fue curioso ver señoras con sus hijas, muchos con sus cuates y adultos mayores, principalmente mujeres. En las tiendas no faltaban los que compraron su café y su agua para desayunar algo, a pesar de las sugerencias de no tomar líquidos antes. No faltaron las típicas compras de última hora, como aquellos que compraban plumas para llenar su forma a la mera hora o sacar fotocopias a las 4 de la mañana!!!. Fue curioso ver a los vestidos antes de la instalación.


R y yo llegamos a Madero en donde estaba la fila de espera para entrar al Zócalo. La fila para entonces ya era de casi tres cuadras y había mucha gente esperando. Nadie nos indicaba si estábamos en el sitio correcto o qué deberíamos hacer pero poco a poco no fuimos informando entre todos. La espera fue larga, casi de más de media hora para comenzar a avanzar. Yo ya me estaba desesperando y me estaba ganando la impaciencia ya casi me quería ir. Por ahí pasó la gente en bata ya lista para desnudarse. Pasaron por ahí algunos que solicitaban formas porque no las imprimieron a tiempo y no faltaron los vivos que intentaron venderlas, lo cual creo si funcionó, ya que se suponía que habrían formas para aquellas personas que decidieran inscribirse para la última hora, pero dijeron por altavoz dijeron que ya se habrían acabado las últimas formas. Por otro lado vimos que había una fila alterna en 16 de septiembre pero ya no quisimos investigar, dado que estábamos en la fila correcta, después supimos que era la fila de los que habían llegado tarde o que no tenían hoja de registro. Algunos se colaron desde ahí a la fila original a la hora de la entrada. Cuando comenzamos a avanzar, los organizadores (la entrada fue lenta y algo desorganizada) no se daban abasto para recibir las hojas, aunque hubo retenes para evitar que entrara gente que no tenía su forma. Los que no alcanzaron, se quedaron con cara de perritos sin chuleta, se les veía las ganas de participar, pero eso fue por no anotarse a tiempo aunque como cuentan los periódicos después hicieron su propia instalación "libre". Cuando entramos a la plancha nos fueron acomodando en los portales y nos fuimos sentando en hilera para ocupar el menor espacio posible. Por supuesto todavía no había claridad y todo transcurría como si fuera de noche. Aunque se había dicho que no se permitiría a gente que hubiera ingerido alcohol, no faltó algún individuo que oliera a cerveza y que en lugar de llevar café o agua llevara cerveza en bolsa. El proceso transcurrió tranquilamente. La gente que estaba esperando en los portales ya estaba entonando el "Cielito lindo". No faltaron los "goyas" porque la gran mayoría de los que estábamos ahí, éramos universitarios. Por ahí se escuchaban las conversaciones de otros, las risas de otros más. En las indicaciones por correo decían que no era una fiesta, ni una manifestación, pero era inevitable que pareciera una celebración. Cómo nos pedían estar en silencio, eso es imposible en una población como la nuestra en la cual, aunque sea muy temprano ya se escucha la conversación en el pesero o el camión, tras una larga espera, imposible. En fin, siguieron llegando más personas. A la derecha en la calle había baños móviles. Los organizadores eran pocos para tanta población –que por cierto, no esperaban- todos ellos con camisetas negras distintivas. Por ahí apareció un organizador que nos colocó cerca de los baños, afortunadamente todavía no estaban ocupándose los cajones y no olía feo. La noche anterior chispeó y el piso estaba un poco más limpio pero ya saben, el Zócalo, es el Zócalo, tal vez barrieron pero lavar el piso pero fue evidente que estaba sucio, si no pregúntenme cómo quedé al final. Los organizadores daban las indicaciones a unos cuantos y la gran mayoría no escuchábamos, de modo que la información fue llegando poco a poco a manera de teléfono descompuesto. De un portal, nos pasaron a otro. Finalmente nos quedamos en los de la zona sur. Poco después nos cambiaron a los otros portales. Un chavo con dotes de líder nos sugirió quedarnos ahí. Los organizadores pidieron que no nos moviéramos y que adoptáramos ese sitio para dejar nuestra ropa cuando ya fuera la hora, dejándola en una bolsa, muy cerca una de otra.. Siguió entrando más gente. Cada vez se veía más movimiento. Al entrar al Zócalo vimos que en las calles aledañas, ya estaban los vestidos curiosos, muy atentos a lo que pasaba en la plancha. Ya para entonces eran cerca de las 5:30 a 6:00, ya nos estábamos impacentando mucho. Cada vez había más premura en los organizadores para darnos órdenes que ahorrarían tiempo para que todo saliera bien antes de la foto contra el tiempo en que saliera el sol. Pronto se escuchó por un micrófono la voz de Tunick saludándonos y agradeciendo nuestra presencia ahí y tal cómo si fuera una estrella de rock, se dejó escuchar el barullo y los aplausos. Hubo quien al escuchar la voz dijo a manera de guasa: "eres tú Dios", lo cual rompió el hielo entre los que estábamos amodorrados y exasperados. Tunick con ayuda de un traductor fue indicando qué tendríamos que hacer, para que las tomas se realizaran en el menor tiempo posible en contra de la salida del sol que saldría contrario a la cámara. Comenzó a amanecer. En el hotel principal que está frente al Zócalo el movimiento estaba en su apogeo y por todos lados había camarógrafos, obviamente no faltaron los camarógrafos de TV UNAM que tenían las primicias para este evento, los había también de diferentes diarios. Tunick siguió con las precisiones y después de un rato, cuando ya todos teníamos los nervios crispados por la espera, dio la orden de que ya nos podíamos quitar la ropa. Nunca me imaginé que esa orden fuera tan esperada, fue literalmente una liberación, en cuestión de segundos, la ropa voló, y tomó casi menos de un minuto ver que todos nos liberáramos de la ropa que teníamos encima para unirnos a la vorágine que se aglutinó en la plancha del Zócalo que además de liberarse de la ropa, lo hicimos de muchas cosas. De entrada no hubo respuestas de morbo, todos estábamos igual. En cuanto nos vimos desnudos corrimos hacia la plancha principal, corriendo como si tratase de un juego. Los novios llevándonos mutuamente de las manos entre risas, entre cuates, sonriendo y los solitarios con naturalidad. La felicidad era completa aunque el clima no fue frío, si nos hizo sentir el rigor porque las tomas nos llevaron más tiempo del esperado. Pronto nos vimos, hombres, mujeres, jóvenes, adultos, hombres maduros, mujeres maduras, gordos, flacos, varoniles, gays, amarillos, morenos, blancos, rubios, cobrizos. Altos, chaparros. De carnes flácidas, de senos pequeños, de grandes nalgas, de penes pequeños por el frío y de carnes de gallina por el frío. Los tatuajes fueron de lo más vistoso. De pubis sin rasurar la mayoría y muy pocos rasurados. Hasta de una monita que por salir en la foto hasta se puso tampón. En fin de todas las variantes juntos, sin pena porque todos estábamos igual. No faltaron los guasones. Pero todo en un clima de respeto. Era bueno estar ahí desnudo uno junto a otro. No vi morbo ni mirada indiscretas, más bien, miradas discretas y atentas a la órdenes, avisando a lo compañeros qué se debía de hacer para que las tomas se llevaran a cabo. No faltaron los que tenían puestos los lentes aunque decían que no había que tenerlos en la foto. Tunick pidió distribuirnos uno por cuadro, así nos movimos varias veces hasta quedar ordenados. Ya casi al inicio, muy tarde, se incorporó una pareja, por las noticias en el periódico se supo que eran fotógrafos. La primera postura y una de las más significativas que nos pidió hacer Tunick, fue saludar a la bandera aunque ésta no estuvo en el asta, ya que la habían quitado (según esto por respeto, pero lo cual seguramente no lo hubiera sido porque venimos al mundo desnudos y así habremos de llegar a la otra vida). Nos pidió quedarnos quietos y no reir, ¡vaya orden!, parece como si se tratara de lo contrario, en ese momento todos soltamos la carcajada, lo cual nos liberó de cierta tensión. Acto seguido nos tranqulizamos y saludamos obedientemente a la bandera inexistente. Después nos pidió que viéramos la figura que aparecía en la pared del hotel, la postura A, de pie, de frente, con los brazos a los lados, en posición de firmes. A propósito de la expresión, había muchas gente que se preocupaba que los hombres se excitaran y tuvieran los penes erectos, pero esto nunca pasó, porque el frío no lo permitió. Después la siguiente toma era una postura con la cabeza en dirección hacia el asta bandera con la espalda en el suelo, vaya, esa cómo nos costó porque el suelo estaba frío y no fue nada agradable sentir y ver la mugre pegada a la piel, pero a pesar de esto y el frío, el ánimo seguía, aunque queríamos escuchar mejor y que las órdenes fueran lo más exactas posible para evitar las molestias de las posturas. Antes, cuando estábamos en los arcos nos habían dicho que se quería una postura a manera de margarita pero no fue posible porque fuimos cerca de 18 000 personas y la figura difícilmente se podría concretar por el gran número. La tercera figura que se pidió fue la de cuclillas en el suelo, fue la que más nos costó, ahí me dio un calambre y me costó horrores mantenerme, no dudo que la foto saliera movida en mi lugar, ya veremos. Después de esta postura que para nosotros fue como una eternidad, ya estábamos más impacientes. Se decía que ya habíamos terminado y parecía que así era. Por cierto, a los desnudos no nos pareció buena onda que los mirones que estaban en el hotel y los fotógrafos estuvieran vestidos por lo que la mayoría de los que estábamos posando les pedimos: "¡¡QUE SE ENCUEREN, QUE SE ENCUEREN!!". Sólo el barbón y robusto fotógrafo de Milenio, quien desde la cornisa del hotel en una ventana portando un zoom, fue el que se solidarizó y desnudo nos tomó fotos, eso fue padre. Al finalizar la sesión en la plancha nos dirigimos hacia la calle 20 de noviembre en donde caminamos con aire de triunfo. No faltó pronto el grito de manifestación de "VOTO X VOTO, Y CASILLA X CASILLA", ahí estaba presente la resistencia, fue fenomenal y evidentemente fue un punto de fuga a la reciente burla que hicieron de la población mexicana. Seguimos caminando y en las calles aledañas seguían nuestro paso los mirones que no debían estar. Sobre un puesto de periódicos había un chavo que tal vez dormía ahí, que nos veía con cara de curiosidad. De nuevo vino el reclamo: "QUE SE DESNUDE, QUE SE DESNUDE" y sin pensarlo mucho, este cuate solidariamente se desnudó, fue divertido, todos le aplaudimos. Después en nuestro paso frente a un almacén y frente a los maniquíes desnudos, no faltó un grito de: "¡¡¡SALUDOS COMPAÑEROS!!!" que desató otra carcajada general. Cerca del hospital de Jesús de nuevo estaban los médicos, enfermeras y personal mirando el contingente y de nuevo el reclamo. Un médico comenzó su strip-tease y fuera ropa, excepto el calzoncillo por lo que se mereció el epíteto de "puto". Poco después paramos y nos pidieron levantar la mano derecha, a lo cual nos rehusamos muchos, de modo que se pidió levantar la izquierda que levantamos poco después. Regresamos a la plancha con la expectativa de lo que seguiría. Alguien por ahí dijo: "¡¡¡AHORA VAMOS A OÍR MISAl!!!" y de nuevo la carcajada fue general. De regreso a la plancha se dijo que seguía la foto sólo para las mujeres. Pensamos que era broma pero efectivamente comenzaron a separarnos hacia la derecha y a la izquierda se les pidió a los hombres que se vistieran. Craso error. La magia se disipó en cuestión de minutos. Caminamos hacia Palacio Nacional. Tunick estaba sobre una escalera con un altavoz pidiendo que nos colocáramos hacia el frente del mismo. Para entonces ya estábamos cansadas, con frío y con la deconfianza de perder la ropa. Una chica vió hacia los portales y dijo: "ya dejaron entrar a la gente", pero no era así, lo hombres ya estaban vestidos, viéndonos. Otra chica más dijo: "ahora si me siento desnuda" y efectivamente, expresó lo que todas sentíamos en ese momento, ahora si estábamos desnudas ante ellos y esos momentos tan padres de igualdad y democracia, se terminaron con la ropa y la mirada de los hombres que ya estaban portando sus celulares contrariamente a lo que se había pedido. Tunick nos pidió postrarnos como sirenas. Para muchas esa postura de nuevo fue pesada y muchas chicas quisieron regresar por sus cosas pero con el temor de los "hombres vestidos" se replegaron. No faltó alguna que organizara a un grupo para ir frente a lo hombres, pero venció la desconfianza y la inseguridad y mejor se tomaron la foto para esperar a que todas nos dirigiéramos hacia la pertenencias. Por fin se hicieron las tomas después de varios esfuerzos y muchas chicas ya eran amigas ahora. Al final ya nadie quería escuchar el anuncio de Tunick para solicitar la presencia de chicas de cabello largo en casa de Frida. Ya estábamos hartas para entonces y no queríamos saber más. Terminó la sesión y todas corrimos hacia nuestras cosas. Rápidamente salieron los hombres con sus celulares con cámara. Afortunadamente se formó una valla de chavos considerados hacia nosotros para protegernos de otros hombres. No faltaron ahora sí las miradas curiosas, morbosas e indecentes de otros. Eso fue un error muy grande y una lástima de un recuerdo muy padre que por un momento nos había acercado a todos. Rápidamente todas nos vestimos y no faltó el "buen samaritano" que estuviera ofreciendo la ropa de alguna chica para que se le agradeciera o las chicas en grupito para protegerse de las miradas ofensivas de los que ahí seguían. No fuimos dispersando hacia las orillas y todos lucían una mirada de satisfacción y también de hambre porque para entonces ya estábamos muertos de hambre y de sueño por la desmañanada. Los elotes, las tortas de tamal, los cafés y demás antojos no se hicieron esperar en la cercanías para dar fin a la celebración de la década?, siglo?. De la liberación de los mexicanos que fue un punto de fuga, de catarsis en un momento crucial de la sociedad mexicana. Ni antes, ni después. Creo que en gran parte fue el punto de fuga en respuesta al fraude electoral y otras situaciones propias que estamos viviendo, las movilizaciones, el problema económica, el cambio de estructuras…creo que todo eso fue un detonador importante para que tanta gente asistiéramos a este evento que de algún modo de manera creativa nos unió y no hizo sentir más humanos y más unidos como mexicanos de otra generación. Así fue una de tanta experiencias de los "encuerados" como nos nombraron en los periódicos y en el metro…en fin…..

 

 

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